El 14 de junio se celebra el Día Mundial del Donante de Sangre para agradecer a las y los donantes voluntarios y no remunerados por sus contribuciones que salvan vidas, y para sensibilizar sobre la necesidad permanente de realizar donaciones regulares a fin de garantizar suministros de sangre seguros, suficientes y accesibles.

En Uruguay se necesitan 100.000 donantes de sangre anuales para atender las necesidades del sistema de salud. Gracias a estas donaciones, 40.000 pacientes reciben transfusiones cada año.

De cada donación se obtienen tres componentes: sangre, plaquetas y plasma. Esto permite que una sola donación beneficie a más de una persona y dé respuesta a distintas necesidades.

Las donaciones realizadas cada año permiten generar 250.000 componentes, contribuyendo a salvar vidas y a mejorar la calidad de atención de las personas.
 
Este año, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) realiza una campaña de concientización bajo el lema: «Una gota de humanidad. Donemos sangre. Salvemos vidas».
 
Con este lema sitúa la humanidad en el centro de cada donación de sangre, sugiriendo que cada acto conlleva compasión, solidaridad y cuidado por las demás personas. Inspirado en la idea de que toda la humanidad puede reflejarse en una sola gota, eleva la donación de sangre más allá de un acto médico para convertirla en un gesto profundamente humano, destacando cómo cada donación ayuda a formar un vínculo vital que nos protege a todos.

Cada compromiso representa una contribución a algo más grande: un esfuerzo compartido para fortalecer suministros de sangre seguros y sostenibles. 


Imagen inspirada en la campaña de la Organización Panamericana de la Salud